Somos un hotel con personalidad única, con un ambiente holístico que promueve la paz, la alegría, la tolerancia y el respeto entre todos los seres de este bello y divertido planeta. Por eso, le damos la bienvenida a todos sin importar su religión, su partido político, su nacionalidad, sus preferencias sexuales o su color de piel. No sólo nos dedicamos a brindar hospedaje, sino a promover la hermandad, la tolerancia, la generosidad y la paz.
Este bellísimo hotel conserva su arquitectura original del siglo XIX. fue remodelado, decorado y amueblado de forma única. Combinamos los colores, las flores, la luz y los aromas para crear armonía en cada espacio. Desde tu llegada sentirás una gran paz.
El principal atractivo de nuestro hotel es la ubicación privilegiada a dos cuadras de la plaza principal del Centro Histórico. Nuestros visitantes pueden caminar a las hermosas plazas, cafés, restaurantes, bares, galerías de arte, museos, iglesias, monumentos, tiendas artesanales y a los mejores eventos del Centro Histórico. Después de caminar y tomar un tour por el centro, se puede disfrutar de nuestro bellísimo SPA, relajarse en el jacuzzi y tomar el mejor masaje de tu vida.
Cuenta la Leyenda que en tiempo de los cristeros, cuando había conflictos entre el gobierno y la iglesia, muchos de los tesoros y riquezas de la iglesia fueron transportados por un burrito muy simpático que cargaba escondidos los tesoros en sus contenedores de leche. Por órdenes del obispo, este burrito y su amo traían los tesoros a esta casa, la cual había sido una vecindad desde principios del siglo XVIII. Los tesoros fueron enterrados debajo de los lavaderos que aún se encuentran intactos aquí.
El burrito pasaba la noche amarrado a la noria junto a los lavaderos, cuidando los tesoros. Las personas creían que el burrito poseía magia y habilidades para proteger a los católicos y a las personas que vivían en esta vecindad, ya que por la noche se convertía en un burrito azul que despedía una aurora azul como de un ángel; las personas amaban y cuidaban del burrito como un amuleto protector.
Aunque el color azul del burrito no era más que el reflejo de los vapores despedidos por los metales preciosos enterrados en esta zona, las personas del pueblo consideraban al burrito azul como un amuleto de buena suerte y protección.
